Michael Champion y La Iglesia Liberación Latina (su historia en exclusiva para GAY COMO TÚ)

Desde hace unos años Michael Champion viene trabajando fuertemente para  fortaleces la Iglesia Liberación Latina y hacer que gays y lesbiana también sean aceptados. Lo contactamos en Nueva York y esta es su historia en exclusiva para GAY COMO TÚ.

Cuéntenos más sobre usted y la iglesia inclusiva que inició como grupo de Facebook.

La iglesia se llama “Iglesia Liberación Latina” y se inició como un ministerio aquí en el gran área de Nueva York, para establecer contacto con la comunidad inmigrante latinoamericana,  especialmente aquellos que son marginados o experiencia prejuicio de cualquier tipo. Yo mismo soy un Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana Autocéfala. Somos una de las tres iglesias más grandes de la ortodoxia Ucraniana. En Ucrania mismo, la iglesia está dividida por líneas pseudo-políticas. Ucrania históricamente ha sido una nación marginada, desde la caída de Kyivan Rus en el siglo XIII. Desde entonces, el territorio estuvo controlado por todos pero menos por los ucranianos… Rusia, Polonia, los imperios húngaros y austro-húngaros, por nombrar algunos. Por supuesto que por la mayor parte del siglo XX, Ucrania fue parte de la  Unión Soviética. Especialmente durante este periodo, la única iglesia autorizada para operar libremente y expresarse fue la iglesia Ortodoxa Rusa que tenía muchos vínculos con el régimen totalitario Comunista. La iglesia rusa mantiene una conexión cercana con el Kremlin hasta el día de hoy. Solo desde la independencia de Ucrania en 1991 (en Agosto 24), después del colapso de la Unión Soviética, una iglesia ucraniana nativa ha sido capaz de florecer libremente. Se preguntará ¿porqué doy todo este contexto?, es por muchas razones. Primeramente y sobre todo, yo creo en que la experiencia de la iglesia ucraniana, como una que ha sido marginada y  hasta liquidada a lo largo de la historia nos da un punto inicial de denominador común y comprensión con aquellos experimentando discriminación y persecución hoy en día. Segundo, quiero demostrar que nuestra iglesia posee una herencia apostólica y una conexión directa con la “Iglesia cristiana histórica.” No somos un esfuerzo inventado o una “nueva denominación” sino mas bien que trabajamos con la conciencia de una continuidad histórica con la iglesia establecida.

Decidió iniciar la iglesia con la comunidad inmigrante latinoamericana ya que históricamente también ha sido marginada en muchos aspectos. ¿Cómo tomó forma el proceso de inicio?

El proceso de formar la iglesia aquí en el área de Nueva York empezó hace cerca de un año. Ha sido un esfuerzo conjunto entre la comunidad ucraniana ortodoxa local y miembros de la Iglesia Reformada de América. En este sentido, el proyecto es verdaderamente ecuménico y podemos decir que inter-denominacional.  Así mismo, mi asociación con la Iglesia Ucraniana y su experiencia es sino una de mis motivaciones para este ministerio. Desde mis días en el seminario, he sentido gran afinidad por los maestros de la Teología de Liberación y he estudiado mucho su trabajo, tratando de incorporar estos principios en mi ministerio. También, estudié el idioma español por ocho años, cuatro en la secundaria y cuatro más en la universidad, donde completé una doble especialización en español y en filosofía. Todo esto, junto con una gran presencia de inmigración latinoamericana en nuestra área local, me da gran ímpetu por esta obra.

Entonces, la Iglesia Liberación Latina cuenta con el apoyo de la comunidad ucraniana ortodoxa y la congregación de la Iglesia Reformada en América. ¿Ayudan ellos financieramente, y cómo funciona esto?

Desde una perspectiva financiera, operamos solamente de donaciones de miembros del clero y laicos, quienes apoyan nuestra labor entre la comunidad inmigrante. En este momento, no tenemos una gran base monetaria para usar, pero confío en que Dios proveerá para nuestra obra. En relación con la cooperación entre las dos comunidades, trabajamos juntos tanto en adoración como en ministerio caritativo. Celebro la liturgia (misa) en español cada domingo a las 6:00 en la tarde. La asistencia crece lentamente, mientras se da a conocer más nuestro trabajo. De igual manera, operamos semanalmente un programa de desayuno para los trabajadores inmigrantes del área… servimos colada de avena con pan fresco y en ocasiones otras cosas. La meta de este ministerio en particular no es tanto evangelizar y ganar membrecía para la iglesia, sino la de proveer una atmósfera de hospitalidad a la comunidad inmigrante, y darles a conocer que estamos contentos de que ellos estén aquí y de que mejoran nuestra vida local. Esto es muy importante, a mi pensar, especialmente porque los estadounidenses pierden rápidamente la visión de lo que significa dar la bienvenida a los inmigrantes y eso, a menos que sean indios nativos, significa que quien vive acá es de descendencia inmigrante. Para mí, es la obra del evangelio.

La iglesia Liberación Latina trabaja con los inmigrantes y gente marginada. ¿Qué clase de gente marginada?

Bueno, hablaré primeramente del enfoque que estamos tomando hasta ahora, aquí en Nueva York… Mientras que mantenemos nuestra tradicional, aunque moderna, estructura eclesiástica y liturgia, muy similar a las prácticas católicas, las cuales son familiares a muchos, nosotros, como descendentes de tradiciones ortodoxas y protestantes, tenemos ciertas ventajas que podemos usar para ayudar a la gente, que los parámetros que sujetan a la iglesia católica romana no les permite. Muchas parejas se encuentran en una posición precaria con su vida matrimonial. Muchos permanecen alejados de los sacramentos, porque sienten que no están casados “en los ojos de la iglesia”. Algunos no pueden realizar una boda católica romana, debido a un matrimonio previo, aquí en otro lugar. Otros simplemente no pueden soportar el tedioso y frecuentemente doloroso proceso de obtener una anulación de su matrimonio, de la oficina de la cancillería romana. No es secreto que este proceso es difícil y a veces imposible para muchas personas. Debido a que la Iglesia Ortodoxa tiene la percepción de un “divorcio eclesiástico” o la declaración de una “muerte espiritual del matrimonio” podemos facilitar sin problemas que muchas parejas puedan celebrar su matrimonio en la iglesia de una manera sacramental. Más importante, podemos y estamos asegurando que el sacramento de la Eucaristía esté abierto a todos. Es una cosa muy, muy triste en mi corazón, ver que tantas, tantas personas, se han refrenado por años de recibir comunión, debido a una regla o regulación de la iglesia, la cual los hace sentir indignos. En la liturgia, decimos que “todos somos indignos” por tanto, ninguno debería juzgar a otros. Finalmente, con respecto a la recepción de la comunión, mantenemos la política de una “comunión abierta”. Mis compañeros ministros y yo somos del pensar que el altar de la misa es la mesa del Señor y no nuestra. Jesús invita a todos, la iglesia o nosotros como ministros individuales no tenemos la habilidad de invitar o des-invitar a nadie de ser partícipe en la cena de Dios y comunicarse con las energías divinas de Dios. Esa es una forma en la que nos extendemos a la gente marginada.

¿De cierto modo esta iglesia hace el trabajo del gobierno estadounidense, como ayudar a la gente con comida cuando ellos no pueden encontrar trabajo debido a su situación legal y también de recoger los restos o gente insatisfecha de la iglesia Católica?

No creo que diría que hacemos el trabajo del gobierno, más bien, el trabajo que una lectura detenida del evangelio y otras partes de las escrituras, nos compelería hacer. Sin embargo, gracias a Dios, lo estamos llevando a cabo y tenemos el apoyo de los líderes civiles locales. La alcaldesa y el concejo municipal así como los oficiales del sistema judicial del condado y la policía local están muy al tanto de nuestro trabajo y personalmente me han dicho que están complacidos con lo que estamos haciendo. Cabe anotar que estos individuos no tienen conexión con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos o con el Departamento de Seguridad Nacional. Y por tanto, todos ellos me han asegurado que el estado migratorio no es una de las preguntas cuando se ponen en contacto con alguien de la comunidad inmigrante. Segundo, debo decir que no estamos proselitando activamente para “robar miembros” de los católicos. Si la gente está feliz allí o en alguna otra comunidad religiosa o tradición, entonces deberían permanecer como tal. Somos simplemente una opción y un camino y manera diferente que creo puede acoger a un gran número de personas.

¿Tiene una idea o un número de a cuántas personas ayuda de Latinoamérica, quienes se encuentran en una mala situación?

Es difícil definir un número; sin embargo, servimos a más de cien personas en el programa de desayuno y hemos contactado a un sinnúmero más. Otra de las cosas que hacemos es proveer información en los negocios y en las agencias de la localidad que frecuentan la comunidad latina. Estos folletos y panfletos varían de naturaleza espiritual o práctica. A la presente, estamos distribuyendo un folleto muy importante para los inmigrantes, que habla de los derechos que tienen bajo la ley estadounidense. Muchas personas no están al tanto de tales derechos, en caso de tener un altercado con la policía o algo similar. Pero tienen derechos y es nuestra meta diseminar la información, para que pueda ser de ayuda para ellos en caso de que ocurra algo. Toda esta información está en español por supuesto.

¿La Iglesia Liberación Latina hace un trabajo inclusivo que a las demás iglesias tradicionales no les agrada, que significa exactamente el pertenecer a una iglesia inclusiva como lo es esta?

Así es, me alegra que hayas hecho esta pregunta, porque es fundamental. Permíteme explicar.
Cuando la declaración de la misión de nuestra iglesia se compiló, insistí que se incluya un enunciado importante. Probablemente ya lo habrás visto. Dice que, “La Iglesia Liberación Latina da la bienvenida a todos, independientemente de su estado de vida”. Esto hace referencia a una gran variedad de individuos marginados por supuesto, sin embargo, hay varios en particular que pueden ser identificados. En la actualidad soy presidente de la asociación de pastores locales, llamada Peekskill Area Pastors Association – PAPA (Asociación de Pastores del Área de Peekskill). Somos un grupo interreligioso de clérigos y otros ministros. Contamos con cristianos, judíos, musulmanes, unitarios y demás. Tiene una larga historia en el área de más de cien años. El año pasado, mientras servía como vicepresidente de la organización, se me pidió dar los comentarios de cierre durante nuestro servicio interreligioso anual en honor al Dr. Martin Luther King, Jr. En mis comentarios, reflexioné en el sueño del Dr. King, el cual aún está por realizarse a su plenitud. Dije a la audiencia, que aún existe en nuestra sociedad aquellos que aún son considerados “persona non grata” y que estos son el inmigrante y el homosexual. Y es verdad que muchos grupos han hecho grandes progresos con los derechos civiles, sin embargo, la lucha por completa igualdad permanece para estos individuos. Es particularmente difícil en religión, tener un lugar para los homosexuales. Muchas escusas son usadas, que han llegado a cansar mucho. Mientras la sociedad civil ha dado muchos grandes pasos, varias iglesias aún cierran su santuario interior a los homosexuales. Sin embargo, es mi fuerte convicción que cualquier discriminación o justificación con las escrituras que condene la homosexualidad es desorientada e infundada. Simplemente no tiene sentido. Por lo tanto, en nuestra iglesia abrimos nuestros corazones y nuestras puertas y más importante, nuestra vida sacramental a cualquiera, incluyendo a la comunidad gay.

Por un lado, la Iglesia Católica no está de acuerdo en darle derechos a la gente gay y por otro, hay grupos que quieren cambiarlos de gay a heterosexual, pero ciertamente esta iglesia ecuménica e inclusiva acepta a todos sin excluir a nadie y todos pueden ser como son, sin tener que esconderlo y pueden expresar sus sentimientos y emociones y hablar sobre sus experiencias. Así, si tengo un esposo puedo decirlo. Usted es un sacerdote y también es gay, ¿cómo fue el proceso de declararlo dentro de su propia iglesia?

La irónica batalla misma entre la iglesia y ser gay es algo que yo mismo he (luchado con) tenido problemas por muchos años. Digo irónica porque no es secreto que una gran mayoría de los sacerdotes y aún obispos en muchas diócesis en el mundo son homosexuales. Esa es la parte de la ecuación que nutre y produce hipocresía. Digo que hay muchos sacerdotes gay, claro que hay aquellos que son activos y aquellos quienes practican el celibato sin embargo, una mayoría satisface sus necesidades, mientras que públicamente esconden sus acciones o aún condenan las mismas cosas en otros. Yo fui a un colegio seminario cuando aún tenía 17 años. Antes de eso no conocía sobre la “vida interna” de la iglesia, mucho menos sobre sexo. Pensaba, muy ingenuamente, que todo era santo y recto y que las intensiones de las personas, en especial las de los sacerdotes eran íntegras. Qué sorpresa me esperaba. Inmediatamente estuve inmerso en una vida de sexo y política e intriga que probablemente dañó a muchos de por vida. Personalmente, estoy agradecido de haber sobrevivido con mi personalidad e integridad intacta. Sin embargo, todo era muy sigiloso. Si no jugabas “el juego”, no obtenías la ordenación y esa era la parte más difícil para todos. Debería decir que esto fue en un seminario de la Iglesia Católica Rutena (también conocida como ucraniana) Bizantina (rito griego), una iglesia que es ortodoxa en liturgia y en práctica, pero bajo la jurisdicción del papa. Sin embargo, después de hacer un “movimiento lateral” hacia la ortodoxia más adelante, me di cuenta que, a pesar de que muchos sacerdotes estaban casados, muchos de ellos igualmente eran gay también.

¿Cómo fue esa vida de sexo y política e intriga en la que se vio inmerso y en qué manera jugó el juego? ¿Fue forzado a hacer cosas que no quería, como tener relaciones sexuales con un sacerdote para seguir con el siguiente paso?

En algunos casos, sí. Sin embargo, la mayoría de las veces me rehusé a seguir sus juegos y por lo tanto, fui perseguido. Yo mismo fui señalado como no apto para el sacerdocio, porque ellos “sospechaban” que era homosexual. Esa es la ironía más grande de todas. A los veinte años, la iglesia me envió a sus “sicólogos” para ser evaluado. El obispo de ese tiempo y sus “asesores” no les gustaba el hecho de que me asociara con ciertos de sus propios sacerdotes, quienes, a pesar de ser muy, muy eficaces ministros, eran un poco más abiertos y confortables sobre su homosexualidad. Después de algunos meses, me expulsaron del programa del programa del seminario, debido a la vaga razón de “resultados seriamente negativos.” Nunca olvidaré ese día. Aún así, continué trabajando para la iglesia en varias capacidades, y terminé el último año de mi educación universitaria. No podía abandonar el llamado que siempre sentí, de servir como ministro del pueblo de Dios. Más adelante, entré al seminario mayor, a estudiar para una Maestría en Teología. Lo hice, sin embargo, no como un seminarista de una diócesis o eparquia en sí, sino como un estudiante individual. Fue una grandiosa escuela, operada por la diócesis Católica Romana de Cleveland, Ohio. Durante ese tiempo, a finales de los años ochenta, hubo un sentimiento de liberalismo y pensamiento progresista en aquella escuela, debido principalmente al liderazgo visionario del Obispo Anthony M. Pilla, obispo romano de Cleveland de esa época. Fue ahí en el Seminario St. Mary que aprendí “hacer teología” y a pensar por mí mismo, siguiendo la guía de mis profesores, lo cuales me dirigieron a muchas de las mejores fuentes contemporáneas, incluyendo a muchos teólogos de Liberación. Durante el tiempo de mis estudios en el seminario, trabajé en la oficina de comunicaciones de la Eparquia Rutena Greco Católica de Parma, Ohio y para su obispo, Andrew Pataki. Las cosas estuvieron muy bien allí por un largo tiempo, hasta que algunos miembros del clero decidieron iniciar una venganza contra el obispo. La intriga y la política empezaron una vez más. Quedé atrapado en el medio. El obispo me pidió revelarle, cuáles de los sacerdotes eran homosexuales, y yo me rehusé, temiendo que algún daño pueda sobrevenirles. En lugar, sin embargo, fui despedido de mi trabajo en la cancillería. Después de eso, mi fe en la Iglesia Greco Católica fue grandemente sacudida y decidí que haría un “movimiento lateral” hacia el lado Ortodoxo. Tuve mucho miedo. Independientemente de cómo uno se sienta, la iglesia opera con un gran sentido de poder e intimidación. Estuve muy intimidado -totalmente. Aún entonces tenía solo veintiséis años de edad. Y, sentía temor por los sacerdotes gay a quienes trataban de destruir. Yo no quería que ellos sean lastimados. Al final, el obispo y sus seguidores expulsaron a muchos de los sacerdotes gay del ministerio activo o los forzaron a renunciar, mientras que permitieron a otros continuar, aquellos que cooperaron con ellos.

Lo que revela es muy impactante, pero también es su experiencia vivida. Entonces, si se es gay en la Iglesia Católica, no puedes hacer un escándalo y necesita callar. Por muchos años la iglesia nos quiere poner en nuestra cabeza el pecado de la carne, cuando deberíamos ser libres en esa forma. Dígame, ¿fue posible vivir una vida normal como una persona gay que quería ser sacerdote?

Al mirar atrás a mi juventud temprana, ahora puedo ver que siempre estuve atraído por los hombres. Los amigos que hice en la escuela primaria y aún en los niveles de la secundaria tuvieron connotaciones profundas. Sin embargo, no comprendía completamente lo que significaban y ciertamente no actué sobre ellos. No tuve relaciones íntimas con nadie, hasta el tiempo en que entré en el seminario de Pittsburg, en Pensilvania. Ahí, como hice referencia anteriormente, el mundo completo de la edad adulta se abrió delante de mí. Una vez que me di cuenta de lo que era, siempre me sentí confortable siendo gay –incluso feliz. No obstante, porque apreciaba mucho en mi corazón el deseo de llegar a ser sacerdote, tuve que ser muy reservado y cauteloso en cuanto a dejarle saber a alguien que era gay. Las únicas personas en aquellos años, que sabían que yo era homosexual, fueron algunos de los sacerdotes gay y otros seminaristas que eran gay y que compartían esta realidad conmigo. Ciertamente empecé a reaccionar en mis sentimientos por los hombres. Sin embargo, debo decirte, que por bastantes años, tuve relaciones ocasionales con mujeres, por la presión tanto de la iglesia como de la sociedad de ser “heterosexual”. Estas, sin embargo, fueron por lo general de poca duración, y yo me sentía cómodo sobre mis relaciones con hombres. Pero, no fue sino hasta 1994, que me sentí confortable para decirle a la mayoría de mis amigos y algunos familiares, que yo era homosexual. A mediados de los noventa, empezaba a ser un poco más aceptable ser gay. Aún así, por propósitos de la iglesia, lo mantuve en silencio.

Entonces, por un tiempo hubo una batalla interior, supongo, en cuanto a las leyes de la iglesia y lo que usted quería. Aún estando en el seminario y después que fue expulsado, sintió la necesidad de ser heterosexual. ¿Cómo fue el tener que esconderse?, ¿cuándo fue exactamente el punto o el día que se dijo “Está bueno, me gustan los hombres, soy gay y caminaré abiertamente con mi verdad”?, ¿Cuál fue la razón principal por la que sintió la necesidad de decírselo a todos y cómo vivió ese proceso con Dios?

Luego de la muerte de mi madre en 1992, experimenté un periodo de depresión que incrementó gradualmente. Durante ese tiempo, tuve una relación con una mujer, lo cual fue emocionalmente devastador. Al mirar atrás, no sé porqué lo hice ni por qué lo toleré. Supongo que fue mi “último recurso” para vivir como la iglesia y la sociedad dijeron que debería. En este tiempo, estaba en periodo final de mis estudios teológicos y estuve asistiendo a la Iglesia Ortodoxa Rusa (OCA), donde estuve muy envuelto. El sacerdote ahí me alentó a seguir el sacerdocio en aquella diócesis. Y por supuesto, casándose era la forma en que la mayoría de ellos elegían seguir la vida sacerdotal, aún si eran gay. Hubo cierto sacerdote casado, de otra diócesis ortodoxa, quién aún así insistía en tener una relación conmigo lo cual duró varios años. Y, ciertamente no es secreto que un gran número de obispos ortodoxos, aún cuando se requiere ser célibe por la práctica de la iglesia, son gay activamente, algunos incluso viven en relaciones semi-abiertas, que son bien conocidas por muchos del clero y fieles. Otros jerarcas ortodoxos tienen compañerismos heterosexuales y matrimonios civiles. De todos modos, un día supongo, alcancé mi límite y dije, “¡Basta! Estoy orgulloso de ser gay y voy a vivir como una persona gay y buscar relaciones solo con hombres”. Fue un sentimiento muy liberador. Temía lo que mis amigos pudieran decir, pero cuando se los dije, todos fueron muy comprensivos. Algunos dijeron que estaban sorprendidos porque yo no “parecía gay” a ellos. Pero sin embargo, fueron de apoyo. Claro que quisiera señalar que aún durante estos tiempos de “jugar a ser heterosexual” o “escondiendo mi homosexualidad” tuve muchos amigos gay y mas relaciones con hombres que las pocas que tuve con mujeres. Desde ese tiempo, el único lugar donde el tema permanecía siendo tabú y debía ocultarlo era en la iglesia. Más recientemente, en estos años pasados, y con la ayuda de colegas en el clero que me apoyaron mucho, tanto gay como heterosexual, estoy completamente fuera y no oculto mi identidad a nadie.

Ciertamente es algo bueno que la parte de la Iglesia Ucraniana que lidera lo ha apoyado en esta experiencia inclusive. Tal vez algunas personas no pueden imaginarlo siendo gay, teniendo relaciones sexuales con alguien, casándose y luego darles a los sacramentos. Es porque muchos ven un divorcio entre el alma y la carne.

En efecto, esta malsana separación de carne y espíritu es algo que se remonta a los escritos de San Agustín y algunos otros, en los siglos tempranos de la Iglesia Occidental. Ha producido muchas de las horribles cosas que han ocurrido durante la historia cristiana. Si se han dado cuenta, muchas culturas especialmente pre-cristianas, no tienen esta noción de separación ni tienen una vista negativa de la homosexualidad. Afortunadamente, la Iglesia Cristiana Oriental ha mantenido un enfoque holístico por la persona humana creado a la imagen y semejanza de Dios. No siempre hay una idea de la división entre el espíritu y los sentidos. Sin embargo sería erróneo ignorar un gran problema que aún existe, incluso en la ortodoxia… la pregunta sobre la homosexualidad. La noción cristiana del llamado “pecado de la homosexualidad” viene de una deficiente e incorrecta lectura de los textos bíblicos.

Explíquenos, porque a nuestros lectores les gustaría saber, ¿Qué hay con la separación entre ser gay y ser aceptado?

Sí, hablaste de la respuesta de Católicos, Ortodoxos y otros cristianos – está bien “ser” homosexual, siempre y cuando no actúes con tus deseos, y por supuesto, es completamente ridículo, sin sentido. Sobre la biblia, es un producto humano que refleja una profunda, divina realidad. Cualquiera, después de todo lo que se ha obtenido de la arqueología e investigaciones y estudios académicos, que diga que cada línea de la biblia es verídica en la forma exacta en la que aparece, muestra intrínsecamente ignorancia. Quienes dicen “La biblia lo dice, por tanto lo creo” se engañan a sí mismos. Más bien, los textos bíblicos, tanto las Escrituras Hebreas (Antiguo Testamento) y las Escrituras Cristianas (Nuevo Testamento) deben ser tomados por su perspectiva histórica, entorno cultural y el significado más profundo en el que fueron escritos para ser transmitidos. No todo en la biblia es historia, y ciertamente no fue “dictada” por Dios mismo. Los textos que son usados comúnmente para condenar la homosexualidad no pasarían la prueba no solo históricamente, pero tampoco el criticismo académico. Simplemente no significan lo que a los oponentes de la homosexualidad les gustarían que diga. No estoy diciendo que la biblia no tenga valor; ciertamente lo tiene, pero debe ser entendida de una manera sana. Y como cristianos, aunque nos enfocamos en la totalidad de las escrituras, nuestro enfoque en particular es en la vida y ministerio de Jesús y sus enseñanzas. Jesús nunca menciona la homosexualidad, mucho menos varias de las otras cosas que cierta gente religiosa condena.

Entonces, no hay una declaración de Dios que dice que no podemos disfrutar nuestra sexualidad y podamos satisfacernos con ella. Las preguntas entonces serían, ¿Cómo podemos vivir una sana vida sexual?, ¿hay una forma de vivir una vida sexual sana o que debemos hacer ya que su experiencia es la de un hombre que vive con un compañero y tiene una relación?

Sí, he tenido varias relaciones largas en mi vida y es verdad que ahora estoy en una relación estable y afectuosa. La experiencia de amor y relaciones sentimentales es diferente para cada individuo. Claro que, muchos de nosotros compartimos los mismos sentimientos, patrones, dificultades, gozos, dolor y logros. Creo que para la gente gay de la actualidad, en especial los que son más jóvenes y recién empiezan a amar, uno de los consejos más importantes que les puedo dar es que estén agradecidos de vivir en una era en la que es cada vez más aceptable ser homosexual. Mientras que aún hay varios obstáculos y puentes que cruzar, nos encontramos en mejor posición que cuando estuve al final de mi adolescencia o en mis veintes. Mi consejo para ellos sería que sean verídicos a lo que realmente son y que persigan eso que sienten profundamente en su interior. La sociedad y la familia frecuentemente presionarán a quienes son gay para que “tomen el otro camino”. Es tentador. Yo digo “No caigan en la tentación porque al final no los llevará a su felicidad, sino a la insatisfacción y aún su destrucción”. Ahora es el tiempo cuando la gente gay de todas partes debe continuar siendo valiente y estar apasionada por la causa de una sociedad inclusiva. Estamos CASI ahí. Ahora es el tiempo de luchar y de hablar. Es mi esperanza que durante mi tiempo de vida me sea posible ver igualdad de derechos para la gente homosexual en cada parte del mundo, en especial, el derecho a celebrar su propia relación por medio de la institución del matrimonio.

¿Cómo integrar los muchos miembros de la comunidad gay que nunca han tenido la oportunidad de participar en una iglesia porque pensaron que no sería posible para ellos, de una manera plena y libre?

Bueno, esa es, nuevamente, la ironía más grande de todas. Mientras que han avances significativos en la sociedad civil, la iglesia es el último lugar donde los homosexuales aún son discriminados y considerados “desordenados”. Debo mencionar que, en algunos países, ciertas iglesias protestantes han dado grandes pasos aceptando a personas homosexuales en la vida eclesiástica, incluyendo a la Iglesia Unida de Cristo (UCC), la Iglesia Unitaria Universalista y por supuesto, la Iglesia Episcopal de los EEUU que es parte de la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo, tristemente para la comunidad episcopal, su reciente decisión de aceptar totalmente a personas gay como obispos, sacerdotes y de realizar matrimonios gay, han causado consternación a otras partes más regresivas de la Comunión Anglicana. Entonces, que hacer en nuestro caso, especialmente en un entorno Latinoamericano de lengua española. La respuesta es, mi esperanza que nuestra iglesia pueda ganar miembros y organizar su vida eclesiástica en varios países de América Latina. Cuando empecé mi ministerio en Facebook, no pensé que la idea de nuestra iglesia llegara a ser tan interesante y tan importante para muchos.

Sin embargo, por este medio, me estado en contacto con un buen número de personas, hablando sobre mis ideas y principios de la iglesia de la cual estoy construyendo sus cimientos. Algunas de las personas con las que hablo, simplemente tienen la necesidad de expresar sus sentimientos y experiencias a un sacerdote. Muchos deben saber que no son “intrínsecamente desordenados” como muchos cristianos les hacen creer. Otros están tomando más bien un rol de liderazgo para facilitar el crecimiento de la iglesia en Latinoamérica. Estas son personas con alguna experiencia eclesiástica, quienes han ofrecido ser colaboradores conmigo en traer la gracia liberadora de Dios a sus países.

¿Qué hay sobre la homofobia y la intolerancia contra las personas gay y el hecho de que la iglesia no dice nada, ni diciendo sí para descriminalizar la homosexualidad y hablando fuertemente en contra del matrimonio gay?

Si preguntas sobre la homofobia en la sociedad en general, debemos luchar contra ella y estar unidos. Es mi parecer que muchas personas hoy en día no son de mente tan cerrada. Aquellos que piensan por sí mismo saben que sus hermanas y hermanos lesbianas y gay son iguales a ellos, pero con una orientación diferente. También creo que la mayoría de la gente entiende que la homosexualidad no es una “elección” que uno hace sino más bien es algo presente desde el nacimiento o aún en el vientre. El verdadero problema, especialmente tal vez en América Latina, es que la Iglesia Católica, (entre otras) aún da una definición sicológica desactualizada y deficiente de lo que es la homosexualidad. Déjame citar del bien conocido “Catecismo de la Iglesia Católica” donde habla sobre la homosexualidad, “Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’. Son contrarios a la ley natural... No pueden recibir aprobación en ningún caso” (párrafo 2357). Con esta enseñanza en la colección oficial del dogma de la iglesia, no sé que pueda hacerse. Y es bien conocido que el actual Papa Ratzinger, aunque un brillante teólogo en ciertos temas diferentes, es responsable por la publicación del “Catecismo” y de esta regresiva y simple definición de la homosexualidad.

Otra dificultad es que existe entre la mayoría del clero católico romano, la idea de que toda la gente latina tiene que ser católica. Cuando sea que una iglesia o creencia diferente se pone en contacto con la población de habla hispana, ellos se ponen a la defensiva. Creen que ellos son los únicos. Un sacerdote católico romano local me dijo recientemente que cuando alguien deja la Iglesia Católica, ellos lo consideran un “acto muy grave”. El mismo sacerdote, cuando lo invité asistir a las reuniones de nuestra asociación interreligiosa de pastores, que le mencioné ha existido cerca de ciento cincuenta años, dijo que dudada que haya existido por todo ese tiempo, pero que en lugar, probablemente se remonta al tiempo del Segundo Concilio Vaticano. Le clarifiqué más bien que, que fue durante ese tiempo, a mediados de los años sesenta, que el clero católico empezó a participar. Parecería que él no pudo imaginar la existencia de una organización religiosa que no haya contado con la presencia católica. Por eso, enfrentando este tipo de actitud y paradigma, creo que recibiremos cierta oposición de la “institución eclesiástica” y puede ser también una razón para ellos de sentirse alarmados o aún amenazados. SIN EMBARGO, estamos comprometidos en mantener abiertas las puertas al diálogo con ellos y extender la mano de amistad y hermandad a todas las fes.

Algunas personas gay quieren casarse mientras que otras no, pero necesitamos igualdad de derechos para todos.
He tenido ya solicitudes de algunas personas, a quienes les gustaría poner un carácter inviolable a su relación teniendo una ceremonia matrimonial formal. No estoy seguro cuales países en América Latina reconocen el matrimonio de personas del mismo sexo o uniones civiles. Pero tengo entendido que Ecuador y Colombia son unos de ellos.

¿Qué espera del Presidente Obama con respecto a los derechos de los homosexuales?

Del presidente Obama, esperaría que sea un instrumento en la continuación del progreso hecho a este fin. Lo que es realmente necesario sin embargo, es algo de reconocimiento a nivel federal, de los derechos constitucionales de las parejas del mismo sexo a casarse, aunque la regulación del matrimonio ha sido tradicionalmente el derecho de cada estado. Eso puede tardar un poco en venir; sin embargo, ciertamente esperamos que no tome tanto tiempo. Y para aquellos que dicen que las uniones civiles y matrimonio son la misma cosa y que las parejas gay deberían conformarse con cualquiera de los dos, la respuesta es NO, para nada no es lo mismo. Aún hay grandes diferencias, (aunque algunas sean solo percibidas distinciones) entre decir “este es mi compañero civil” y decir “este es mi esposo, esposa o cónyuge”. Y para los que dicen que los Estados Unidos es un “país cristiano”, esto es un grave error. EEUU fue fundado por personas que fueron muy liberales, aún para el estándar actual, y muchos de ellos, aunque creían en Dios o en un poder superior, no fueron para nada cristianos devotos. Muchos de ellos fueron capaces de ver que hay verdades en muchas de las diferentes expresiones de fe y que Dios puede en efecto revelarse a sí mismo en varias maneras, tiempos y lugares. Y aunque yo mismo soy cristiano, y para mí el cristianismo es el método que me es confortable y significativo, no sería tan atrevido en decir que otras tradiciones de fe son privadas de la gracia o de la presencia de Dios.

¿Qué hay sobre algo que dañó a la Iglesia Católica, como el escándalo del abuso a menores por sacerdotes, alguno de ellos muy bien documentados?

Así es, es en verdad un desafortunado episodio en su historia. Pero en los EEUU al menos, me parece que en lugar de sentirse humildes por esta crisis y aprender una lección, la iglesia se ha retirado a sus santuarios internos más fuertemente y mientras que por fuera da una apariencia de compasión y rectitud, está más llena de juicio, encubrimiento e hipocresía que antes. De por sí, en mi ministerio, más de pocas personas, ahora bordeando los veinte años me han contado de sus experiencias con sacerdotes cuando eran adolescentes.  Y esto no se limita a los EEUU. La crisis del abuso de menores pudo haber sido una muy buena oportunidad para que la Iglesia  Católica se abra, sea honesta y cree cambios. Pudo haber sido un nuevo amanecer – la práctica de sacerdotes casados, una mayor aceptación y un punto de vista positivo de la homosexualidad, un reconocimiento más franco de parte de la iglesia. En su lugar, y tristemente, la iglesia se ha preocupado más por su propia imagen, en protegerse legalmente y en esconder lo que aún pueden. Hace no mucho, mientras nuestra iglesia aquí utilizaba la capilla de una orden franciscana católica romana, fuimos, después de prácticamente tres años, intempestivamente solicitados a dejar de usar la capilla. Se nos dio escusas triviales y políticas sobre la relación entre la iglesia Católica y Ortodoxa. Más adelante, supe de una fuente confiable de la orden, que lo ocurrido fue debido a una declaración que yo había hecho en un artículo de un periódico de Nueva York, en el cual dije que la Iglesia Ortodoxa necesita tener una seria discusión sobre los temas de la inmigración, la ordenación de mujeres y la homosexualidad.

¿Dónde le gustaría ver edificada la nueva iglesia? ¿Cuáles son los proyectos, las metas y cuáles serán los siguientes pasos en Latinoamérica?

Me gustaría mucho ver avanzar a la iglesia tanto en Latinoamérica así como en los Estados Unidos. Ya que se ha demostrado un significativo interés en los países de América Latina, mi siguiente enfoque es planear una visita pastoral allá. Puede que sea un poco más difícil construir, ya que hay el deseo de edificar la iglesia en varios lugares y viajar a todas partes puede ser un poco difícil de lograr, pero tengo mi confianza en que Dios nos enviará gente que nos ayudará. A esta fecha, la mayoría de interesados están en Chile, Colombia, Argentina, Guatemala, Perú y Ecuador, aunque hay solicitudes de otros lugares. En Chile, tenemos un miembro que ha trabajado bastante en la organización, aún antes que crucemos caminos. Estamos trabajando juntos planeando mi visita pastoral. En Perú, sí, tenemos un miembro que es muy apasionado por el trabajo de la iglesia y quien nos ha asegurado su cooperación y contactos para lograr tener éxito. De la misma forma, estoy trabajando con algunas personas en América Central. Supongo que a este punto, nuestra mayor necesidad sería de benefactores y filántropos que apoyen nuestra obra, en especial para la construcción o adquisición de iglesias o lugares de adoración y de mis visitas pastorales a las varias comunidades.

Usted es un hombre de fe viviendo su ministerio, vida y sexualidad en una forma plena y eso es maravilloso, aún es aceptado por su iglesia, comunidad y sociedad. ¿Qué más feliz puede la vida ser?

Bueno, debo decir que sí, estoy muy agradecido por la gente a la que sirvo aquí en los EEUU, por su comprensión y aceptación y principalmente, por su amor. No todos o siquiera la mayoría de mi membrecía aquí es gay. Sin embargo, ellos me conocen, y por el amor que sentimos los unos por los otros, ellos quieren que sea feliz. También estoy agradecido por la muchísima gente quede Latinoamérica quienes se han sentido lo suficientemente cómodos para abrirme sus corazones y contarme sus experiencias. Miro con ansia el día en que nos posamos ver cara a cara, y celebrar la fe con ellos. Especialmente, espero compartir con ellos la comunión de la mesa del Señor. A quienes lean esta entrevista, a la gente gay, tanto a jóvenes como a mayores, y así mismo a la comunidad heterosexual, les digo, “bienvenidos… estamos aquí para ustedes.” Si te sientes marginado, es tiempo de venir a casa. Si has sido herido o descartado por la iglesia por varias razones, ven a casa. Si estás buscando por un lugar donde puedas practicar tu fe, sin dejar tu mentalidad en la puerta, bienvenido, tienes un hogar con nosotros.

http://gaycomotu.com/

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